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Exposiciones

Invitacioncolectivagw_noviembre

¿Por qué el velociraptor se convirtió en gallina? de Ling Sepúlveda & Black Paradise de Madeline Jiménez

 

Gallery Weekend México 2017

Curado por Octavio Avendaño

9 – 12 de noviembre, 2017

 

Durante los días de Gallery Weekend México la galería alternará los proyectos de Madeline Jiménez (República Dominicana, 1986) y Ling Sepúlveda (México, 1982). Ambos de carácter performático que buscarán incidir de manera reflexiva en la violencia de género y racial, tanto en la sociedad en general como en el campo artístico. Madeline Jiménez generará una experiencia sonora e “histérica” en un contexto inestable la cual pretende desestabilizar la noción de paraíso tropical y el sujeto exotizado, para apuntalar al objeto de arte como sujeto sexualmente sensible. Por otra parte, el proyecto de Ling Sepúlveda consiste en una carrera de gallinas que involucra a los visitantes del recorrido, quienes podrán apostar. ¿Por qué el velociraptor se convirtió en gallina? es un performance que genera preguntas alrededor de la domesticación, la estratificación y la noción de “carrera” en el campo artístico.

Fantasma Pintor sala - 8

Fantasma Pintor de Mauricio Marcín

 

Curado por Octavio Avendaño
22 de agosto – 14 de septiembre, 2017

 

Entrevista con Mauricio Marcín por el curador Octavio Avendaño:

 

Cartas a (de) un joven poeta
……………………………………….Inefable

 

Gurrola, Gertrudis; zapatos sensuales

 

……………Fantasmas

 

Ataraxia:

1. f. Fil. Imperturbabilidad, serenidad.

 

¿Quién soy yo?

 

……………………[Ante nuestra mirada, los versos]

 

… intoxicación de la época

install shot diego

The future belongs to Philophotology de Diego Pérez

 

Curado por Octavio Avendaño
10 de junio – 29 de julio, 2017

 

Habitar el espacio ha sido el gran dilema de la humanidad, hacerlo representa depositar la memoria, ya sea de la barbarie o de la afectividad; la individualidad o la colectividad. Por otro lado, el acto de imaginar tiene que ver con enfrentar esa memoria, pues siempre está la esperanza de deslindarnos de lo que somos o de lo que representamos como especie. Es de lo que trata el objeto artístico, preguntarnos ¿Desde dónde habitar?

En ese sentido, la práctica artística de Diego Pérez (Ciudad de México, 1975) parte de una poética de la contemplación y la apropiación. Su relación con la jardinería, la carpintería, la cocina y la lectura establecen su postura política ante el arte que tiene que ver con desmitificar el arte conceptual que circunda el mundo de las ideas, para señalar a la imaginación y el oficio como aptitudes afectivas para habitar el espacio.

De ahí que The future belongs to Philophotology sea un retrato emocional del jardín del artista, si bien la mayoría de las piezas incluidas en esta exposición tienen un origen fotográfico –una serie de objetos realizados entre 2015 y la semana pasada–, en los que conjuga la relación con su hijo y momentos específicos de las vanguardias artísticas del siglo pasado: juego, imaginación y hartazgo.

El título de la muestra, explica Pérez, “alude a una confesión de Man Ray, en la que harto de los textos de las exposiciones de arte, decide copiar letra por letra un texto de Erik Satie para usarlo como texto del catálogo de la exposición que presenta, cambiando las palabras con alusión a la música de Satie por otras análogas a la práctica del artista.” Harto de la frialdad de las pretensiones de productores contemporáneos Diego Pérez recurre a la imaginación y a la afectividad desde la apropiación para preguntarnos a quién le pertenece el futuro.

guerrilla tlahuac

Espacios de Guerrilla de Tláhuac Mata

 

Curado por Víctor Palacios
Casa del Lago
23 de marzo – 2 de julio, 2017

 

Esta exposición individual de Tláhuac Mata (Ciudad de México, 1989) da continuidad a la investigación plástica y social que este artista ha desarrollado en los últimos años en torno a distintas nociones de paisaje. La muestra reflexiona sobre las ideas que el jardinero, botánico y escritor francés Gilles Clément plantea en su obra Tercer paisaje. Fragmento irresoluto del jardín planetario (2004). Mata comenta respecto a su trabajo paisajístico: “Lo que intento hacer no es contraponer naturaleza y ser humano, sino hablar sobre cómo los seres humanos hemos borrado la línea divisoria entre naturaleza y cultura.”

install shot aqui es

Aquí es

 

21 de febrero – 22 de abril, 2017

 

Iván Abreu
Alfredo Káram
Tláhuac Mata
Diego Pérez
Roberto de la Torre

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Zona Maco 2017

 

Nuevas Propuestas & SAMPLE
8 – 12 de febrero, 2017

 

Alfredo Káram
Tláhuac Mata
Iván Abreu
Diego Pérez
Roberto de la Torre

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Far Pale Red de Tláhuac Mata

 

Curado por Octavio Avendaño
22 de noviembre, 2016 – 12 de febrero, 2017

 

Conversación entre Tláhuac Mata y el curador Octavio Avendaño Trujillo

OAT: Cuando comenzamos a planear esta exposición surgió tu preocupación de la carrera capitalista por avanzar y generar más valor en la ciencia y la técnica a partir de la especulación como síntoma contemporáneo.

TM: Hay un contexto global demasiado estresante que me permea y logra aparecer en mis imágenes. En lo personal siempre tengo ese interés por dar cabida a ciertas ideas actuales en mi obra, en este caso la colonización de Marte (Far Pale Red) y la especulación capitalista que hay alrededor de ello; las aspiraciones de explotar los posibles recursos naturales que se puedan encontrar como el agua o el petróleo: Oil. En el cuadro que se llama Sand Garden / Ianis Chaos hago referencia a un valle marciano donde hubo agua y que después colapsó dejando un agujero gigante. En general, señalo el afán capitalista por conquistar y explotar todo, como en la pintura que llamé Wall, donde recalco el absurdo de la ambición humana de expandir los dominios de la técnica y extender el capitalismo.

OAT: Por eso creo que es interesante cómo utilizas y obtienes la imagen como recurso crítico. Pienso, por ejemplo, en tu pintura Victoria, que es un paisaje que imaginas del cráter marciano del mismo nombre que ha fotografiado la NASA, pero no desde el ángulo que representas, para con ello recalcar la importancia de ver lo que hay afuera de una imagen.

TM: Tengo la necesidad de pintar paisajes que no conozco para hablar de lo que hay afuera de ese paisaje, es decir, generar un contexto crítico. Por eso busco las sensaciones en las imágenes que utilizo, mayoritariamente ilustraciones científicas e imágenes satelitales; y poner elementos que no corresponden para poder pensar que un paisaje ya no es de un país, sino de una sensación. O paisajes naturales que existen, como los paisajes marcianos, pero que no hay relación real con ellos; y la que hay es vicaria y mediada siempre por una máquina; por lo tanto, no podemos conocer realmente ese lugar.

OAT: A diferencia de la producción pictórica contemporánea en la que la gestualidad predomina como estrategia plástica y “conceptual”, tu trabajo se distingue por ser extremadamente analítico desde un interés más cultural que plástico, sin embargo no por eso tu proceso pictórico deja de ser interesante y revelador, al contrario.

TM: En la computadora compongo las imágenes a través del collage digital y utilizo layers para resolver el color y la composición, una vez teniendo la imagen completa comienzo a pintar. Cuando pinto hay una especie de traducción corporal entre lo que estoy viendo, lo que estoy pensado y lo que quiero hacer en el lienzo; ya no es tanto un interés por hacer un realismo, sino un interés por generar una atmósfera general que le permita al espectador pensar en todo lo que hay afuera del cuadro.

OAT: Finalmente en Paradise, la escultura de cerámica que funciona como statement de la exposición, utilizas barro de Oaxaca y Zacatecas que hacen alusión a esa idea primigenia de la humanidad, contrastado con las ruinas de lo que sucedería en Marte. Además de statement, esta escultura es una especie de ligazón entre tu más reciente exposición en el Museo de Arte de Sinaloa que circundaba alrededor del antropoceno, con la exploración crítica que haces en esta exposición.

TM: El interés que tengo por hablar del antropoceno aparece más diluido en esta exposición aunque es muy evidente en Oil donde planteo la obsesión capitalista por explotar los recursos naturales, ya sea en la Tierra o en Marte. Pero sí, tienes razón, el hecho de que la técnica actual permita viajar hacia adentro de la Tierra o viajar hacia Marte es la otra cara del antropoceno, es lo que la ciencia no tacha como una actividad antropocena, solamente la silencian, porque la técnica que transporta al ser humano a Marte ya está haciendo estragos en la Tierra.

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La Primera Raíz de Marela Zacarías

 

Curado por Estaban King
18 de octubre – 22 de noviembre, 2016

 

La obra de Marela Zacarías explora la superficie pictórica desde una perspectiva que contempla, a un tiempo, soluciones tridimensionales de carácter escultórico. Su trabajo se mueve en el terreno de lo visual pero también a partir de la exploración sensorial del espacio. Además de piezas a pared, la artista ha desarrollado numerosos proyectos e intervenciones de sitio específico que han llevado a soluciones modulares y de gran formato sus pinturas escultóricas o esculturas pictóricas.

Proveniente de una práctica mural de índole figurativa, Zacarías comenzó a realizar desde hace varios años obras de carácter abstracto que remiten a los patrones textiles de diferentes culturas del mundo. Por otra parte, su trabajo remite a momentos específicos de la historia del arte, particularmente a las corrientes vanguardistas que se centraron en explorar la abstracción geométrica y cromática, como los diseños de la Bauhaus o las piezas e investigaciones de Josef Albers en torno el color. Sin embargo, sus obras se alejan de la asepsia modernista y de la idea de “el arte por el arte” para señalar asuntos relativos al estado de las cosas en la sociedad.

La predilección de Zacarías por los textiles se articula desde diversos frentes. En primer lugar, le interesan porque se trata de trabajos que son realizados la mayor parte de las veces por mujeres, quienes han heredado las técnicas de fabricación, así como los motivos y formas geométricas, por medio de un conocimiento transmitido de boca en boca y de generación en generación. También, porque se trata de creaciones que han sobrevivido al embate y la voracidad del colonialismo moderno: los textiles arrojan luz sobre la historia de culturas milenarias que han sido veladas o incluso borradas de las narrativas oficiales y hegemónicas. A partir de investigaciones sobre la visualidad en diferentes partes del globo, la artista ha llevado a cabo proyectos que toman como punto de partida el trabajo textil de las culturas de América precolombina, el mundo árabe y el mediterráneo.

Como la confección misma de textiles, el proceso de elaboración de sus piezas se contrapone al tiempo vertiginoso de la lógica corporativa y la producción en masa que caracterizan a la sociedad contemporánea. El proceso material comienza con un soporte de madera y una malla metálica con la que la artista genera formas y ondulaciones intuitivamente. Esta primera estructura es recubierta con yeso pacientemente, día con día, semana con semana, hasta conseguir numerosas capas. Una vez lijada, la superficie se convierte en el lienzo sinuoso donde se desenvuelve su práctica pictórica, basada en diseños textiles que, no obstante, nunca son copiados directamente. Aquí, la traducción de los patrones no busca ser racional o mimética, sino instintiva y poética.

En este proceso, cada obra toma varios meses antes de estar lista y, a diferencia de la producción serial industrial, es siempre única y diferente a las demás. El resultado final es una pintura ondulada que aparenta tener las cualidades de una tela: aunque se trata de piezas estáticas, las ondulaciones, junto con la selección de patrones, formas y colores, generan vibraciones y juegos de movimiento.

En La primera raíz –su primera exhibición individual en la Ciudad de México- Marela Zacarías aprovecha estas vibraciones para hacer entrar en escena lo que se ha denominado “la tercera raíz”: la herencia africana. No obstante, el título del proyecto alude a una genealogía anterior, primigenia: al hecho de que toda la humanidad proviene del continente africano. Las obras que conforman la exhibición están basadas justamente en los patrones y colores de los textiles de diversas regiones de dicho continente. La elección de esta visualidad y de esta geografía no es casual. En un momento de nacionalismos exacerbados y del resurgimiento de corrientes fascistas en diversos puntos del globo, Zacarías nos recuerda que todos somos migrantes. Como los caminos visuales que generan las secuencias geométricas en los trabajos textiles, su obra evidencia que todos somos caminantes.

Estas reflexiones no son ajenas al ámbito mexicano, como tampoco a la vida cotidiana de la artista en Estados Unidos: ambos países cuentan con una larga historia de racismo y segregación de la minorías étnicas y culturales que, desafortunadamente, sigue hasta nuestros días. Ante esta situación, la propuesta plástica de Zacarías apela a una noción de humanidad compartida, que retoma el valor intrínseco de cada cultura al tiempo que imagina un mundo donde las fronteras pueden ser difuminadas.

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El aire de lo eventual de Adrián González

 

3 de mayo – 9 de julio, 2016

 

El interés de Adrián González se centra en evidenciar que el individuo actual es un ser sometido y dependiente de su entorno visual: publicitario, informativo, cultural, social; en donde la imagen avanza pasivamente hacia él, pero no se da ya una resistencia exploradora (crítica) en la que éste avance hacia la imagen. La experiencia de la realidad tiende a convertirse en un espectáculo. De este modo, la relación de Adrián González con el mundo depende en gran parte de las imágenes que consume, ya que en nuestros días éstas constituyen el vehículo más directo de nuestra educación al conocimiento del entorno.

Por medio de la pintura como vía de exploración visual y a partir de la interpretación y problematización de las formas y estructuras que percibe en las imágenes fotográficas, Adrián González busca evocar y representar una cultura imagética saturada y abundante a partir de sus vivencias dentro del entorno social de la Ciudad de México. Uno no puede escapar de la constante transformación y ruido de la ciudad, de la presencia masiva de personas, edificios y objetos urbanos. El exceso que nos rodea se corresponde con la saturación presente en sus obras.

En la pintura, Adrián González encuentra ese acto de resistencia que comunica una relación con el mundo, de un contagio entre el cuerpo y el espacio, y que lo conduce a reflexionar qué tipo de vínculo establece con el mundo de las imágenes y en su valor como registro fiel de la realidad. Las imágenes son, pero ¿hasta qué punto somos conscientes de su construcción? ¿Qué grado o nivel de conocimiento alcanzamos respecto a nuestro propio entorno, nuestra propia realidad? Estas son preguntas que hablan del mundo que vivimos y cómo lo construimos.